Morgan Freeman: 5 cosas que aprendí de tener fibromialgia

Aprendí mucho sobre tener fibromialgia.

Algunas son cosas que desearía nunca haber experimentado, mientras que otras me han hecho una mejor persona. 
Estas son las cinco cosas que aprendí:

1. Está bien decir ‘no’. 
Pasé la mayor parte de mi vida tratando de complacer a todos, por lo que rara vez dije la palabra “No”. 
Ahora parece ser la única respuesta a cada pregunta que me hacen. 
Decir que no, era algo que odiaba hacer. 
Sentí que estaba dejando a la gente. 
Aprender a decirlo y no sentirse culpable fue difícil.

Me di cuenta de que mi cuerpo no me permite hacer todo lo que quería. 
No es mi culpa y no debería sentirme culpable por eso. 
Ya no soy un voluntario o me inscribo en eventos o proyectos, porque no siempre puedo cumplir mis compromisos. Odio cancelar en el último minuto, pero a veces es necesario. 
He hablado con familiares y amigos para que entiendan que hay momentos en que no puedo hacer lo que está planeado debido a mi salud. 
Si no lo entiendes, es tu problema, no el mío.

2. No todos los doctores saben lo que están haciendo. 
Los doctores son personas comunes y corrientes. 
Ellos cometen errores. Ellos no lo saben todo. 
Tienen días malos y, a veces, toman decisiones que no deberían tomar. 
Si pienso que un profesional médico no entiende lo que estoy diciendo o no me escucha, lo dejo ahí.

Es hora de un nuevo médico. Obtener una segunda opinión, o incluso una tercera, no es algo malo. 
Si no me siento bien, me voy a otro lado. 
Mi salud depende de los médicos que estén bien informados y que se tomen el tiempo de escucharme.

3. Escucha a tu cuerpo. 
Odio admitirlo, pero yo mismo he causado parte de mi dolor y sufrimiento. 
No escuché a mi cuerpo cuando debería haberlo hecho. 
Si tengo mucho dolor, ahora descanso. No me presiono como lo hacía cuando era más joven. 
Estar en sintonía con tu cuerpo es una de las mejores maneras de saber cuándo se avecina una crisis. Tengo signos indicadores que busco. 
Los dolores de cabeza y los hombros son a menudo los primeros indicadores de que una crisis está a la vuelta de la esquina. 
No puedo pararlo, pero puedo estar preparado para eso.

4. Descubrí quiénes son mis verdaderos amigos. 
He perdido amigos y familiares debido a mi enfermedad. 
Aprendí de la peor manera a quien realmente se preocupa por mí. 
He despedido a algunas personas, porque estar cerca de ellas era malo para mi salud. 
¿Por qué quiero someterme a negatividad y acusaciones? 
Prefiero a las personas que me construyen, no a las que me derriban.

5. No estoy solo  
y tú tampoco. Cuando comencé a experimentar síntomas, las computadoras y el Internet no existían.

Ahora tenemos el mundo a mano. 
Los grupos de apoyo en línea han sido una fuente de amistad y amor. 
Hay tantos que se sienten como yo en todo el mundo … Ahora tengo amigos con los que puedo expresar mis sentimientos, lo que encuentro purificador. 
Aprecio a los amigos que he hecho en línea.

¡He conocido a algunos increíbles guerreros de fibromialgia que me han enseñado más sobre esta enfermedad y también me han demostrado que todavía me importa! 
Mi enfermedad no me define, pero ha cambiado mi vida de una forma que nunca imaginé.

Tomarme el tiempo para pensar realmente en lo que la fibromialgia me ha enseñado me ha dado una nueva apreciación de la vida. 
Ver cómo he evolucionado a lo largo de los años no es tan deprimente como pensé que sería. 
Aunque he sufrido física y emocionalmente, soy una persona más fuerte por esa razón.

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